El miedo a vender: La causa nº 1 por la que no vendes tanto como te gustaría

Sí, miedo a vender. Puede que, así dicho, te suene como muy rotundo y te digas a ti misma que no tienes miedo a eso. Y puede que sea cierto, pero a veces es nuestro inconsciente el que se resiste a la venta porque no está del todo cómodo con el hecho en sí.

Es más, para que veas que ese sentimiento de frustración, de agobio, pánico o colapso (sí, los momentos de colapso también) es 100% normal, te voy a decir algunos miedos “más pequeños” que se esconden detrás del miedo a vender son:

  • No saber demostrar lo que vales.
  • Sonar agresiva.
  • No saber defender tu precio.
  • Ser demasiado obvia.
  • No saber explicarte.

Como ves, hay muchos miedos detrás del gran “no sé vender” o “no me gusta para nada el momento de la venta”. Muchas veces, esos más pequeños se combinan y aparecen varios a la vez. Pero don’t worry, en nada, vas a poder saber cómo afecta cada uno de ellos a tus textos.

Pero, primero, veamos la consecuencia número 1 de dejar que el miedo tome la iniciativa y te bloquee en un momento tan importante como es el escribir los textos de tu web, tu página de venta o tus emails de venta (te digo estos 3 casos por poner un ejemplo, pero cualquier texto de tu negocio online es importante de cara a la venta).

 

Cuando tu miedo toma las riendas de tu mente…

Tu cliente no se siente identificado con nada de lo que escribes.

 

Y tú no quieres eso porque cuando tu cliente no se siente para nada identificado, acompañado y comprendido… se va.

Así que, empecemos: Miedo o resistencia inconsciente, sigue leyendo para ver cómo se refleja en la mayoría de textos más importantes de tu web (porque sí, se refleja -y de qué manera-).

 

No saber demostrar lo que vales

 

  • Los “yo” (o verbos en 1ª persona) de tu página principal superan (con creces) a los “tú” (o verbos en 2ª persona).
  • Explicas tu servicio varias veces a lo largo de un solo texto.
  • Te centras en las características de lo que ofreces.
  • Te tomas tu tiempo en recalcar lo profesional que eres.

 

Sonar agresiva

 

  • Te fijas en las páginas de tu competencia y utilizas sus expresiones aunque no vayan contigo.
  • Te reprimes en el momento de redactar con tal de sonar profesional y neutral por lo que no te identificas para nada con lo que escribes.
  • Utilizas jerga del mundillo en el que te mueves porque piensas que así das la sensación de “entendida” en la materia.

 

No saber defender tu precio

 

  • Das muchos extras con tu producto o servicio para que no parezca que “te has pasado” con el precio.
  • Reduces el precio porque “crees que no lo vale” y que tus clientes no van a valorar como se merece todo lo que les ofreces.
  • Repites la misma idea varias veces en un mismo texto.
  • (+ todos los puntos del miedo a no saber demostrar lo que vales).

 

Ser demasiado obvia

 

  • Recortas y recortas porque piensas que si lo explicas todo, tu cliente va a sentir que lo tratas de “tonto”.
  • Dejas de explicar algunas cosas porque crees que si tu cliente está buscando un servicio como el tuyo, ya sabe de qué va o cómo se siente.
  • Cuando ves que te has alargado con el texto, tiendes a recortar por miedo a que dejen de leer y se vayan. Sobre todo, no quieres agobiarlos. Es comprensible.

 

No saber explicarte

 

  • Redactas aquello que tú crees que tiene que ir en cada texto por lo que repasas el texto mil veces antes de darle a publicar. Dudas de si lo has explicado todo, de si se te entiende, de si tu cliente va a saber valorarlo, de si te has pasado escribiendo…
  • No sigues un orden al escribir por lo que mezclas ideas, conceptos y elementos.
  • Le das mil vueltas siempre a cómo redactas mientras lo haces. Borras, escribes, borras y vuelves a escribir. Te mareas. Sin más.

 

Ya lo ves: el miedo A VENDER influye en tus ventas

 

Pero, por ahora, solo quiero que te hagas unas cuantas preguntas:

  • ¿Le hablo a mi cliente o hablo para mí misma?
  • ¿Escribo pensando en mi cliente o me centro en lo que ofrezco?
  • ¿Me siento identificada con mis textos o parece que los haya escrito otra persona?
  • ¿Copio tal cual las expresiones “que creo que funcionan” o las adapto a mi estilo y mis clientes?
  • ¿Estoy cobrando lo que considero justo por mis servicios o no me siento satisfecha con los precios que tengo ahora mismo?
  • ¿Mis clientes valoran lo que ofrezco o siento que no le dan el suficiente valor?
  • ¿Podría explicar mejor alguno de los puntos (en uno de mis textos) o todos están superbien explicados?
  • ¿Escribo lo que creo que tiene que ir en un texto o sé lo que tiene que ir en cada uno?

 

Vamos, te espero en los comentarios con tus respuestas a las preguntas o aquello que se te pase por la cabeza. Lo primero es descubrir el qué para, después, poner remedio con el cómo.

 

Para darte el cómo, he decidido volver a lanzar mi curso Hablando En Copy, pero antes, en el reto gratis, quiero decirte cómo conectar con los clientes que sueñas en solo 7 días. Sí, como lo oyes, y para eso, tienes que sacar toda tu esencia sin miedo y sin bloqueos. Y en eso es en lo que voy a ayudarte. Apúntate aquí para no perderte nada 😉

2 Comments

  • Miguel Bustos

    Al final todo esto se resume en 3 palabras: falta de autoestima. No nos queremos, valoramos ni confiamos en nosotros. Así no se vende ni un diamante. Bueno, sí, pero a 2 duros porque “total, no voy a ser injusto con el comprador, es sólo una piedra”.

    Lo peor de esto es que muchas veces esa falta de amor propio está tan oculta (en especial en las personas que la enmascaran con arrogancia) que es difícil de detectar y solucionar.

    Por cierto, ¡¡me ha encantado cómo resumes las consecuencias de estos 3 miedos!! Y la manera en la que estás haciendo la promo. ¡Te deseo lo mejor!

    • María Bolívar

      ¡Gracias Miguel! Es verdad que puede ser todo consecuencia de una falta de autoestima, pero hay muchas personas para las que lo que es difícil es ser ellas mismas en el ámbito profesional y no en el personal.

      A mí me pasaba. Con familia y amigos era yo, pero de cara a mis clientes, me forzaba a “sonar más profesional” por miedo a que no me tuvieran en cuenta si me mostraba como era.

      El tema es darse cuenta de que uno ya es profesional desde el momento en el que decide dedicarse a eso. Una vez desconectas el significado de “ser profesional” del “debo mostrarme profesional para dar una buena impresión”, todo viene rodado y los clientes agradecen que seas tú y no utilices máscara 🙂

      ¡Un abrazo!:)

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